Segóbriga y Uclés

Visita al yacimiento de Segóbriga completada con la visita al pueblo y Monasterio de Uclés.

22 de febrero de 2026
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Datos técnicos

Salida: 9 a.m. delante de la puerta del hotel Riu en Plaza de España.
A las 9,15 a.m. en Plaza de Castilla, junto a la churrería de la Castellana.
Regreso: Entre las 19 y las 20h el viaje llegará a Madrid, salvo retrasos ajenos a la propia organización del viaje (atascos, mal tiempo, etc).
Precio: 42€ (Socios: 40€)
Incluye: visita guiada a Segóbriga y al Monasterio de Uclés.
Desayuno: sin desayuno.
Incluye:
*Transporte en autocar.
*Visita al yacimiento arqueológico de Segóbriga.
*Guía especialista en el yacimiento.
*Visita al Monasterio de Uclés.
*Guía especialista del Monasterio de Uclés.
*Guía de Tierra de Fuego.

Programa del viaje

Marco Geográfico
Este viaje se desarrolla por la provincia de Cuenca, entre la ciudad romana de Segóbriga y la cercana población de Uclés.
Descripción del itinerario
Dos actividades se unen en este interesante y variado viaje:
9h: salida a las 9h delante de la puerta del hotel Riu ( Plaza de España) y a las 9,15h desde Plaza de Castilla.
11,45h: visita guiada al Monasterio de Uclés.
13,45h: comida en el restaurante o por libre en el pueblo de Uclés.
16,00h: visita guiada visita guiada al yacimiento arqueológico de la ciudad romana de Segóbriga, primero veremos una proyección y el museo para luego recorrer a pie el yacimiento acompañados del guía especialista a nuestra disposición.
17,45h: finaliza la visita y vuelta a Madrid donde está prevista la llegada sobre las 19,30h.
Hemos concertado con un restaurante local de Uclés, La Posada de Perico, la posibilidad de comer ahí (menú con 3 primeros y 3 segundos a elegir uno de cada, bebida, postre y café), rogamos nos avisen al inscribirse si quieren esta opción, gracias.
Valores culturales:
Segóbriga:
Es una de las ciudades romanas mejor conservadas del occidente del Imperio Romano y el más importante conjunto arqueológico de la Meseta. Inicialmente, sería un castro celtibérico que dominaba la hoya situada al norte de la ciudad, defendido por el río Gigüela. Tras la conquista romana, a inicios del siglo II a. C., Segóbriga se convirtió en un oppidum o ciudad celtibérica, quizás nombrada por primera vez en las luchas de Viriato, hacia el 140 a. C. Tras las Guerras de Sertorio, hacia el 70 a. C., pasó a controlar un amplio territorio como capital de toda esta parte de la Meseta, cuando Plinio la consideró caput Celtiberiae o inicio de la Celtiberia.
En tiempos de Augusto, poco antes del cambio de Era, dejó de ser una ciudad estipendiaria, que pagaba tributo a Roma, y se convirtió en municipium o población de ciudadanos romanos. Fue entonces cuando se produjo su auge económico como cruce de comunicaciones y centro minero de lapis specularis o yeso translúcido utilizado para cerrar ventanas, por lo que inicia un admirable programa de construcciones monumentales que finaliza hacia el 80 d. C., fecha en que la ciudad debió alcanzar su mayor desarrollo, plenamente integrada en el mundo romano.
En el siglo IV ya se abandonan sus principales monumentos, como el anfiteatro y el teatro, prueba de su decadencia económica y de su progresiva conversión en un centro rural.
Uclés
Su apasionante historia ha quedado reflejada en cada uno de sus vestigios. Restos arqueológicos, calzadas romanas que comunicaban Ercávica, Segóbriga y Valeria, también en la provincia, huellas visigodas, murallas árabes y los símbolos de su vinculación a la Orden de Santiago.
Ciudad fronteriza durante la Reconquista, en 1108 tuvo lugar la Batalla de Uclés o de los 7 Condes donde muere el Infante Sancho, heredero de Alfonso VI, y es ya en 1174 cuando Uclés pasa a vincularse a la Orden de Santiago.
El edificio más importante es su Monasterio, declarado Monumento Nacional en 1931.
La construcción del monasterio se inició el 7 de mayo de 1529, durante el reinado de Carlos I (la corona había adquirido en el siglo XV el maestrazgo de la Orden), comenzando por el ala este, que es de estilo plateresco. Las trazas originales son de Enrique Egas. En el último cuarto del siglo XVI comenzó la construcción de la iglesia, de estilo herreriano. Avanzado el siglo XVII continuaron las obras del patio y de la escalera principal, al tiempo que se concluían las alas oeste y sur. La obra finalizó en 1735, bajo el reinado de Felipe V, elevándose un cuerpo la nave oriental y terminándose la portada principal, que es de estilo churrigueresco.
Equipo recomendado
El habitual para realizar visitas culturales a monumentos.

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