Las Machotas Alta y Chica

sábado, 11 de octubre de 2025
domingo, 12 de octubre de 2025
Nivel 1 +
9:00 am
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Imagen 1 de la ruta
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Datos técnicos

Salida: 9 a.m. delante de la puerta del hotel Riu, en Plaza de España.
A las 9,15 a.m. en Plaza de Castilla, junto a la churrería de la Castellana.
Regreso: Entre las 19,30 y las 20,30h el viaje llegará a Madrid, salvo retrasos ajenos a la propia organización del viaje (atascos, mal tiempo, etc).
Precio: 27€ (Socios: 25€).
Desayuno: Sin parada a desayunar.
Distancia: 13 km
Desnivel de subida: 350 m (480 m acumulado).
Desnivel de bajada: 495 m (625 m acumulado).
Grupo: Reducido.
El traslado se realiza en autocar de 54 pax, que se comparte con otras excursiones hasta ocupar las 54 plazas. No se puede cambiar de asiento.

Descripción de la excursión

Marco Geográfico
Esta ruta se desarrolla por los términos municipales de Zarzalejo y El Escorial, dentro de la provincia de Madrid.
Descripción del itinerario
Iniciaremos la marcha en el pueblo de Zarzalejo de Arriba, ascendiendo por el camino de Cotanillo a la Machota Alta y pico del Fraile (1461 m), desde donde tendremos unas vistas preciosas de San Lorenzo del Escorial.
El itinerario continua bajando en paralelo a la Pared Maestra hasta el collado de Entremachotas (1273 m), desde donde subiremos a la Machota Chica, tomando el Sendero de los Ermitaños. El nombre de esta senda procede de los santeros o ermitaños, que se ocupaban del mantenimiento de las ermitas, a veces incluso con vivienda permanente. Así los tres nombres de sus cimas están relacionados con los ermitaños que vivían en la ermita de la Virgen de Gracia y que vigilaban estos contornos.
A continuación y tras un suave descenso se llega a otro collado, que antecede a un canchal granítico, donde se encuentra esculpida una grandísima tortuga. Una vez aquí nos iremos al siguiente collado desde donde se observará que a la derecha sube un pequeño sendero que conduce al segundo Ermitaño: Nicolás.
Por último, desde el anterior collado, pero hacia la izquierda, otro camino corona en el tercer pico: Diego, cota 1.404 m, ya con excelentes vistas sobre Madrid. Se trata de la mejor atalaya del itinerario, con buenas perspectivas, tanto de Zarzalejo y Las Dehesas, como de El Escorial. El granito, siempre tan presente en todo el conjunto de Las Machotas, va dando a la marcha un sentido de autenticidad ya perdido en otras montañas, con tantas figuras caprichosas en las rocas: La Bola, El Galápago, El Toro, El Berraco, etc.
Desde la Cima de los Ermitaños, se desandará de nuevo el camino hacia el Collado de Entremachotas, Descendiendo por la vertiente septentrional a la Silla de Felipe II y la Casa del Sordo, en donde tomaremos un sendero que penetra en La Herrería, cuyo bosque de fresnos y robles recorreremos para ir a terminar en la Ermita de la Virgen de Gracia y el parking donde nos recogerá el autocar de vuelta a Madrid.
Valores naturales
Este conjunto montañoso se sitúa a modo de escalón lateral en la alineación principal del Guadarrama, como un apéndice del esqueleto serrano, del que es antesala, allí donde el San Benito, el Barranco de la Cabeza o Abantos, destacan como cumbre principales. La cara norte resguarda los Reales Sitios escurialenses y la sur protege, en el pie de sierra y con orientación a solana, los pequeños núcleos de Zarzalejo y Zarzalejo-Estación.
Alguna interpretación morfológica, ya pasada, ha considerado a Las Machotas como un «monte isla», si bien los estudios geomorfológicos más recientes consideran que se trata de un bloque limitado por fallas, al que los empujes tectónicos han levantado sobre los que componen el piedemonte, pero no es un relieve aislado, sino que forma parte de la alineación El Portachuelo-Almenara, que con una dirección NE-SO, se prolonga desde El Escorial hasta las proximidades de Navas del Rey.
La Herrería fue, en otra época, refugio de reyes, ya que se constituyó como el lugar para guarecerse y para el esparcimiento real en tiempos de Felipe II tras una jornada de caza. Hoy en día es un ecosistema muy bien conservado. Debido a su relevancia botánica e histórica La Herrería fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional y paisaje pintoresco.
Las partes altas de este bosque están dominadas por el roble melojo o rebollo, cuya bellota es aprovechada por la fauna del bosque, en tanto que la leña ha sido de explotación tradicional por el hombre. El sotobosque está constituido por una gran variedad de especies vegetales, como la madreselva, el majuelo, el rosal silvestre, la zarzamora, el aligustre y el cerezo silvestre. Por otra parte, aparecen árboles aislados y singulares, como arces, madroños, tilos, pinos silvestres. Etc… Bajo el sotobosque crece una comunidad herbácea de narcisos, orquideas, violetas, etc…
Valores culturales
El Puerto de la Cruz Verde, que toma su nombre de la cruz del mismo color que la Hermandad Vieja de Talavera portaba en sus atos persiguiendo herejes, es hoy un lugar habitual de paso de la sierra madrileña, no obstante es relativamente reciente, ya que los caminos más antiguos tenían su destino en El Escorial, siendo la comunicación principal hacia Ávila el Puerto de Guadarrama, utilizándose solamente el Puerto de la Cruz Verde como paso entre la umbrí­a del Puerto de Malagón y su vertiente escurialense. La construcción de una carretera hacia Ávila por este puerto se realizó en los años cuarenta-cincuenta de este siglo.

La Pared Maestra data de la época de Felipe II. Se construyó con el objetivo de delimitar el Real Sitio y la aldea de El Escorial. Su construcción llevó a que se desviara la Cañada Real Leonesa y el camino de Guadarrama a Robledo. La Pared tiene una longitud de 55 km, y una anchura de entre 50 y 60 cm, con una altura original de 1 a 1,5 m, aunque interiormente se construyeron paredes más pequeñas, que completaban 38 km, dando un total de 93 km entre todas. La Pared contaba con diez puertas principales y varias secundarias, hasta que Carlos IV ordena construir una nueva en 1793. Se aumenta también la altura hasta los 2,5-3 m y se hacen los Saltaderos, que eran montículos de tierra, de unos diez metros, en el exterior de La Cerca para que la caza pudiera pasar al interior. A consecuencia de la peste del siglo XIX se colocaron tropas en las puertas para que ninguna persona u objeto accediese al Real Sitio. Tras las medidas desamortizadoras, las fincas encerradas en La Pared son declaradas «nacionales» y se disponen a su venta pública en 1873.
La Ermita de la Virgen de Gracia, desde sus origenes, el Real Sitio e inmediaciones, gozó de cierta fama de religiosidad, habida cuenta de las ermitas que poseía. Se tiene conocimiento de la existencia de la ermita, incluso en tiempos anteriores a la construcción del Monasterio, en el mismo siglo XVI. La ermita ha sufrido a lo largo de su historia diferentes vicisitudes, desde que Felipe II, por Real Cédula de 1574, reconoció fiestas, obligaciones y votos perpétuos a las tierras de este entorno. Se tiene como primer fundador o morador a Nicolás García. Después vendrán otros, como Diego Sánchez de San Jerónimo, que cuidó y vivió en la ermita de la Virgen de Gracia largos años. Quedaron sólos en el campo los ermitaños y en determinado momento ocupados en exclusividad en esta ermita, de ahí que también fue llamada Ermita de los Ermitaños. En 1715 se fundó una Cofradía, que gobernaría la ermita. En 1722, con motivo de levantar una nueva capilla, se celebró el Día Grande, el segundo domingo de septiembre. Durante el siglo XIX, la Cofradía tiene sus altibajos, que paralizan en algunos momentos su actividad. Casi mediando el siglo XX, a partir de 1945, se reconstruye la ermita. Siendo gestores, por último, la Hermandad de Romeros de Nuestra Señora de Gracia. En la actualidad el segundo domingo de septiembre, desfilan las carretas engalanadas y los trajes típicos.
Dificultad de la ruta
Media.
Equipo recomendado
Botas de montaña, mochila con comida y agua (1,5 litros como mínimo), gorra, botiquín personal, bastones, etc. Y protector solar (labios y cara). Una chaqueta impermeable en el fondo de la mochila puede ser muy útil.
Es recomendable llevar un pequeño bolso de mano con ropa de repuesto que se dejará en el maletero del autocar. Al regresar puede uno cambiarse, si por la razón que fuera se hubiese uno mojado (o no).
Por otra parte, y con el fin de no ensuciar el autocar, se ruega se lleve calzado de respuesto que se dejará en el maletero, quitándose las botas antes de subir al autocar.
Por razones de seguridad, los bastones se transportarán necesariamente en el maletero del autocar.

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